jueves, 26 de noviembre de 2009

Los documentos históricos nos acercan a los hechos ocurridos en épocas remotas. Son la palabra de los protagonistas, la fuente ineludible de todo historiador. Pero su lectura nos plantea dificultades a la hora de la comprensión de los jóvenes adolescentes o niños, cuyo lenguaje es muy distinto al empleado por los historiadores, filósofos o políticos de aquellas épocas. Para dar un ejemplo, citemos a Herodoto cuando se refiere a la momificación que realizaban los humildes: "El método que suelen echar mano los que tienen menos recursos se reduce a limpiar las tripas del muerto a fuerza de lavativas y a adobar el cadáver durante los setenta días prefijados, restituyéndole después al que lo trajo para que lo vuelva a su casa" En el aula, cuando leemos este texto, pueden surgir diversas interpretaciones de parte de los alumnos, que no acostumbran el uso de algunos términos allí empleados. Es por eso que si tratamos el tema con un pequeño relato donde las palabras sean cercanas al lenguaje de nuestros alumnos, nos resultará más fácil su comprensión cuando presentemos luego el texto original. En este caso se podría comenzar por presentar a una familia humilde, y su sentimiento ante la muerte y la falta de recursos para momificar como lo hacían los poderosos. Existen otros textos que se pueden relacionar con éste, para lograr un relato rico en contenido histórico, que luego pueda ser utilizado en clase con una guía de preguntas, que pueden incluir otras actividades como investigación, búsqueda de imágenes, etc. Es un método atractivo para los alumnos, ya que se apropian de estos contenidos y los internalizan, recordándolos luego con más facilidad que si leen un texto frío, que no comprenden.